8. LA COHERENCIA

Habría que comenzar diferenciando los conceptos de significado y sentido , que suscitan una cierta “indeterminación”, que son fuente de “ambigüedad” y de “polivalencia”.

Desde los modalistas medievales existe una división parecida (significación/co-significación). La gramática de Port-Royal también analiza esta distinción y,en el comienzo de la semántica, Frege utiliza los términos Sinn y Bedeutung para su análisis.

En un texto concreto tenemos, pues, varios significados virtuales y un sentido concreto. La coherencia de una propuesta textual se basa fundamentalmente en la continuidad de sentido.

Ese sentido continuado es el productor de las citadas ambigüedad y polivalencia. La pregunta sería saber cuándo una o cuándo la otra. En este sentido, aunque sea abrir un paréntesis, podríamos recordar a Lotman cuando afirma que “el texto selecciona al público a su imagen y semejanza” (teoría de la simulación), de forma que se abriría el debate sobre si el texto es la intersección entre los puntos de vista del autor y del lector (estética de la identidad o estética de la oposición) y también sobre todo lo relacionado con el “relativismo cultural”. Lotman y la Escuela de Tartu en general introdujeron al respecto el concepto de “clausura” (recordemos, sin embargo, que, para ellos, el texto es mucho más amplio, puesto que hablan de “sistema sígnico” y ofrecen una explicación semiótica del complejo cultural).

Volvamos al texto y al plan textual. Éste sería un conjunto articulado de conceptos con la explicación incorporada de cómo se relacionan. Una especie de “prontuario temático” con el “manual de instrucciones” que nos indica cómo se relacionan esos conceptos.

Entendemos aquí un concepto como un conjunto o configuración de cocnocimientos que pueden activarse o recuperarse. Pueden ser prototípicos o accidentales. Es preciso explicar, por tanto, cómo se articulan o se integran estos conceptos para formar un mundo textual que no tiene por qué coincidir con el que denominamos “mundo real”. Es preciso configurar las trayectorias que construyen esa trama textual.

Aun a riesgo de ser redundantes, entendemos la coherencia como el resultado de la combinación de los conceptos y de sus relaciones en una red compuesta por espacios de conocimiento que giran en torno a las principales propuestas textuales. De este modo para que la información sea coherente, para obtener esa continuidad de sentido son necesarios también los mecanismos de inferencia. Esta presencia hace que podamos rellenar los posibles huecos, tan frecuentes en los textos literarios, “agujeros negros” que nos permiten elucubrar con un cierto grado de aceptabilidad sobre los nudos de enlace que el texto presenta.

Las inferencias son generales en relación con los prototipos conceptuales y son más subjetivas en cuanto que están relacionadas con patrones culturales, de sexo, de edad etc.


LA INFORMATIVIDAD

Es una “categoría” en estrecha relación con lo imprevisible, con la sorpresa.

En vez de probabilidad estadística (en ling. Modelo de Shannon, cadena de Markov etc.), probabilidad contextual.

En vez de índices de frecuencia, probabilidad de que algo suceda ante una “agrupación de factores co/contextuales”.

En el lenguaje conversacional se pueden distinguir variuos niveles de informatividad: dependen del tipo de palabras y de la relación que mantengan con ellas.

•  primer nivel. Es el menos informativo. Esta constituido por las llamadas “palabras funcionales”, como los artículos etc. Se eligen en un segundo momento, salvo si se trata de focalizadores. (Este tipo de palabras es el primero que se pierde en los procesos de afasia).

•  Palabras “con contenido” (más informativas): activan los materiales y los procesos cognitivos. A veces esta función pueden desarrollarla los deícticos.

•  Estamos en el tercer nivel. Las opciones escogidas fuera del conjunto más probable de posibilidades.

Recursos típicos usados:

1.- la discontinuidad. Es un modo “diferente” de organizar la percepción del mundo. Muy próxima a las reglas pragmáticas.

2.- la discrepancia: el texto (patrón textual) no encaja con nuestro patrón de conocimiento. Por ej.:

•  México no es una monarquía

•  México no es una democracia

La discrepancia genera una expectativa, una búsqueda de motivaciones y una resolución del problema. Lo mismo ocurre cuando cambiamos de género literario o usa mos uno “inadecuado”.