3. LA RETÓRICA COMO CIENCIA
El espacio específico en el que intentamos situamos es el de la confluencia de la Retórica con la Lingüística textual. Esto porque una y otra comparten la "idea de texto", como conjunto, con un propósito también común: el de la persuasión. Además, una y otra desarrollan una metodología similar y unos planteamientos científicos comunes.
Desde la perspectiva metodológica, podemos afirmar que se trata de una techné: conjunto de reglas y estrategias que pueden clasificarse (y utilizarse mejor) para conseguir el fin propuesto (la persuasión). Desde la perspectiva de la indagación, teorización y conocimiento de las causas de funcionamiento interno de la lengua en sus distintos niveles, podemos afirmar que se trata de una episteme.
Techné y episteme, por tanto, como ya habían explicado los tratadistas clásicos. Quintiliano: ars bene dicendi y recte loquendi scientia.
Gramática y recta construcción en sus niveles gramaticales: construcción textual.
La Retórica se relaciona históricamente también con la dialéctica: enfrentamiento de ideas, discursos jurídicos, etc. e igualmente con la Poética o Teoría de la literatura.
Si bien estas relaciones se han señalado recientemente, siempre ha sido así, (respetando el discurso avant la lettre) pues la Retórica (el hecho retórico) abarca la totalidad del "discurso en su comunicación" :
a) relaciones de carácter sintáctico: la palabra en sus diferentes niveles.
b) relaciones de carácter semántico: la palabra y sus referentes.
c) relaciones de carácter pragmático: texto, emisor, receptor y contexto.
Toda esta red de relaciones configura a la retórica, pues, como techné y como episteme y hace que podamos hablar de "ciencia del discurso": sistema provisto de categorías y componentes estructurados en un modelo de explicación y análisis del texto y de proyección sobre textos futuros.
La preceptiva retórica clásica distingue dos partes que constituyen el proceso retórico: res y verba ("de lo que se habla" y "cómo se habla").
- res igual a inventio
- verba igual a elocutio
- res y verba igual a dispositio.
Así pues:
- res: concierne a la extensión y pertenece a la inventio: referente del texto
- verba: pertenece a la intensión, está relacionada con la dispositio y, por tanto,
con la sintaxis: estructura profunda textual. La microestructura textual, de carácter oracional.
Como afirmaba Aristóteles (talante del orador, predisponer al oyente y discurso), el orador o constructor del discurso-texto es una pieza fundamental del hecho retórico. De ahí los conceptos de ars y de ingenium.
El orador (vir bonus peritus dicendi) debe poseer la "competencia retórica activa", competencia añadida a la de la lingüística, que incluye no sólo lo lingüístico sino también todo lo relativo a la comunicación (hecho retórico).
El receptor del texto, por su mera competencia lingüística, debería ser el "receptor retórico ideal". Recordemos que la finalidad de la persuasión no necesita la "capacitación" del destinatario, como ocurre, según Dámaso Alonso, por ejemplo, en los casos de "competencia literaria o poética".
Al receptor le es suficiente una "competencia retórica pasiva" que (esto es importante), como en el caso de la literaria, no tiene por qué ser simétrica.
Al llegar a este punto es necesario conjugar los propósitos clásicos (docere, delectare, movere) con la sistematización categorial de los "actos de habla".
Recordemos:
Acto locucionario, acto ilocucionario y acto perlocucionario.