16. LA SITUACIONALIDAD
Es uno de los primeros criterios que podemos adoptar y aplicar en la confluencia de la Retórica con la Pragmática. La situacionalidad se refiere al conjunto de factores que hacen que un texto sea más o menos relevante. Estos factores dependen o están creados por la situación comunicativa en la que el texto aparece.
En primer lugar la situacionalidad está ligada al soporte y al medio. Estas condiciones físicas entroncan directamente con la percepción que tenemos con frecuencia del género. De ahí que hablemos de texto literario, texto periodístico, texto radiofónico, etc. En determinados momentos de "confusión" recurrimos al soporte físico como referencia del tipo de texto que enfrentamos.
Por eso decimos también que está asociada al horizonte de expectativas que, como lectores o receptores, nos hemos creado (estética de la recepción etc.)
Es indudable que el lector proyecta, por tanto, de manera pragmática, sus propios parámetros, que están formados de creencias, modelos culturales, deseos etc. El lector tiene una idea, más o menos clara, de qué va a encontrar en un determinado género o medio y, por ello, suele formular opiniones como "me esperaba algo menos periodístico", "creía que se trataría de una novela", "estaría bien para publicarse en un periódico" o "lo dice el periódico" "lo he oído en un telediario".
Si el creador de un texto (emisor de un discurso) es consciente de este tipo de "interferencias" (o quizá habría que hablar de inferencias ), puede "conducir" la situación comunicativa (ésta es la opinión de los retóricos) a través de una "manipulación" más o menos sutil, de modo que las "pistas" de este tipo resulten significativas y contribuyan a la configuración semántica final. A su vez el receptor pone en marcha todos sus mecanismos de análisis, que van desde el asentimiento al desconcierto, para tratar de seguir esa configuración propuesta o para, quizá, descubrir otra distinta que el emisor no haya advertido.
En el discurso se da con frecuencia la necesidad de "reconducir" la situación comunicativa, si el emisor advierte en el receptor inferencias erróneas o negativas para sus intereses comunicativos y pragmáticos. Ante un texto literario quizá nunca tengamos la certeza de haber seguido el camino trazado por el autor o, por el contrario, de sentirnos también "creadores" de ese texto y de poder cerrar, así, el circuito narrativo.